lunes, 15 de julio de 2013

Episodio


Y más muerto que vivo seguí caminando, sin prisa, sin pausa, sin ganas... sin sentido. 

Me dirigía hacia el mar, allá donde el agua ahogara unos recuerdos que volvían a cobrar vida. Miles de imágenes y palabras inundaron mi mente como enormes olas que en la inevitable tormenta de la más oscura de las noches golpeaban con fuerza un pecio semihundido. Días, horas, minutos antes, la tripulación fue informada de tan furiosa tempestad, juntos rezaron para que fuera benévola, juntos escudriñaron en sus mentes en busca de recuerdos perdidos, juntos y nerviosos se reunieron para verla venir, juntos observaron como el azul del cielo se tornaba gris y más tarde a un negro tan oscuro como el propio mar. El silencio golpeo sus oídos y más tarde la ensordecedora quietud fue interrumpida por el trueno. Las gotas empezaron a caer y se entremezclaron con el agua salada que los rodeaba. Trataron de guarecerse lejos del continuo repiqueteo del agua sobre el metal y del viento que arreciaba desde todas las direcciones, pero todo fue inútil, juntos y por separado lloraron juraron y maldijeron a los cielos, a aquella tormenta perfecta, a aquella mareante vida...

Y de repente paré y escuché la lluvia de Castamere caer con sus notas cargadas de ironía. Todo mi cuerpo vibraba, metí la mano en el bolsillo, mire la pantalla y seguí caminando. A cada paso que daba la melodía volvía a comenzar, sabía que al otro lado alguien preguntaría con voz temblorosa y sollozante, pero no me importó, no necesitaba escuchar nada más, todo se había dicho, las piezas al fin se movieron tras meses paradas...

Negras movían y el rey en E8 se dirigió renqueante pero con voz firme y confiada a asestar el golpe definitivo. Sin embargo, las blancas adoptaron la misma posición ofensiva y el quemado rey se vio obligado a cambiar su paso y optó por situarse en G8, a su vez, la torre se dispuso en F8 justo al lado de su rey para protegerle de cualquier ataque. Previsiblemente las blancas hicieron el mismo gesto, el pálido rey se cruzó con su torre y allí quedaron las dos la una al lado de la otra mientras que desde su posición vigilaban el lado opuesto del tablero, "enrocados una vez más..."

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