lunes, 2 de junio de 2014

The Times They Are A-Changin'


El agua le rodeaba, y la presión le comprimía el pecho, las blancas líneas que dibujaban los azulejos azul cielo se difuminaban y se tornaban meros surcos, torcidos y discontinuos... Decidió empezar, coger cada suspiro y cada bostezo y transformarlo en aire que respirar, decidió darse el mayor de los impulsos para que el recorrido fuese más corto y menos agotador, decidió nadar para no hundirse en el fondo de aquel dulce mar. "Mantén la cabeza hacia abajo, no desvíes la mirada al frente, solo sigue las líneas porque ellas te van a llevar al final". Y eso hacía, tal y como había hecho siempre, y allí estaba, buceando una vez más, primero los brazos y a continuación le seguían las piernas, era el mismo movimiento una y otra vez, automático e inconsciente. No iba mal, nunca creyó ir mal pero siempre que lo pensaba se daba cuenta de que solo había alcanzado la primera mitad, nunca se planteaba ir más allá, línea a línea, brazada a brazada eso y nada más. La claridad del día entraba por las cristaleras de la derecha sumergiéndose directamente en el agua, eso le ayudaba, todo se veía más nítido así. El sol brillaba radiante fuera, lo sabía, había desarrollado la preciosa cualidad de intuir, de sentir cada rayo, cada nube, cada gota de lluvia que caía, lo veía en el agua. Y con cada movimiento de su cuerpo hundido una burbuja, una bocanada de oxígeno se escapaba de él y buscaba la superficie, observaba como salían de su nariz y su boca, veía como se alejaban y en cada una de ellas se veía reflejado. Él había sido y era una de esas burbujas, una de esas esferas que deseaban salir de allí, todas ellas formaban parte de él, eran sus esfuerzos y sus intentos, sus miedos y frustraciones, sus alegrías y sus sueños, y todas y cada una de ellas estaban allí, volvían, le esperaban y le recordaban,  como siempre habían hecho. Sus ojos por un solo instante se desviaron hacia otra parte, hacía donde nunca había de mirar, hacia el final, y vio el inmenso margen que le faltaba por caminar, y en un súbito instante las fuerzas le abandonaron, el peso del agua abotargaba sus extremidades que ya no eran capaces de mover el resto de su cuerpo, estaba cansado, agotado, las fórmulas de las que disponía ya no le servían de nada y se sintió caer, no había aire en sus pulmones, y todo se aceleró. Sus movimientos eran torpes y descoordinados, ahora solo miraba al frente intentado alcanzar el otro extremo, tratando de avanzar unos metros más pero ya era imposible. Sabía que lo peor estaba por llegar, y llegó, era su cabeza la que ahora le hundía más que el agua que le rodeaba, el agobio, el no poder más, la necesidad de aire, la sensación de asfixia, el miedo a no salir de allí, el miedo a volver a empezar, y sobre todo el miedo de volver siempre a ese lugar... Y tuvo que abandonar, sabía  que eso era lo que tenía que hacer, no alcanzó la otra orilla, no, ni si quiera se acercó a ella, una vez más la historia se repetía para él, una vez más fracaso en el intento, una vez más se quedaba allí en la mitad, pero no daba más de sí y lo intentó y luchó y fracasó, pero sabía lo que tenía que hacer, no morir en el intento, si no intentarlo una vez más, y saber abdicar para volver a saber empezar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario