lunes, 25 de agosto de 2014

1 de 50



Y te encuentras nadando en la dirección contraria, otra vez, y los ves, la mayoría reman hacia la orilla, hacia una tierra que buscaron con insistencia y con ilusión desde que tienen memoria, sus kilómetros se convirtieron en millas y en sus pisadas ya se acumulan pulgada. Mientras, tú, sigues nadando sin ver la cadena que te ata al ancla, mides tu vida en gramos, cuentas los metros que te separan de tu alma y vas a la deriva, manejado a merced de las corrientes, volviendo al mismo sitio de siempre, mar adentro. Y mientras, tu mirada se cruza con la de los demás, y ya no les perteneces, no eres como ellos, no tienes nada que ver, eres 1 de 50, y aunque puedas volver y agotar todas tus fuerzas para remar a su lado su fluidez no es la tuya, y ya nada es lo mismo, contracorriente. Pero ¿naciste pez o naciste humano?, ¿naciste para nadar o para caminar? Quizás algún día lo sepas, hoy no y eso es lo que te lleva a la deriva. Y lo creas o no, sé que lo intentaste, me prometiste intentarlo y yo lo intente contigo, intentaste que tu aire fueran burbujas y que de tu cálida piel surgieran finas y cristalinas escamas, pusiste todo el empeño del mundo y no lo lograste, y quizás eso no sea lo peor, es el tiempo, eso es lo que pesa en una mochila ya algo cargada, el tener la sensación de que uno va a ciegas, sin rumbo, cogiendo puñados de arena de aquí y de allí, acumulando estaciones que siempre acaban en inviernos, y todo para volver al mismo sitio, caminando en círculos. Y tienes la sensación de que nada funciona, y por cada escalón que subes bajas diez, y te has esforzado y remado y buceado, y dedicado, y has leído, estudiado y cultivado, luchado y pensado, y todo para que, ¿para recoger las otoñales hojas que caen al suelo?, ¿pera besar pisadas sin huellas?,  ¿para postrarte ante sombras sin forma?...Está bien, lo haremos a tu manera, seremos 1 de 50.

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