jueves, 28 de agosto de 2014

Como entonces



Hoy me reí como entonces, en sueños, y os perdone, me perdone, aunque no había nada que perdonar, solo pequeñas heridas que la vida se encargó de cicatrizar. Heridas de rabia, orgullo, envidia que yo mismo me causé. Sé que nunca lo leeréis, sé que forma parte ya de otro tiempo, de otro cajón, de otra memoria, pero dejadme deciros que me reí como entonces. Mis ojos cerrados y de repente estoy allí, alrededor de aquellos pupitres verdes, tantas cosas pasaban a su alrededor, pero sobre todo recuerdo la risa, constante, desencajada, a todas horas y en todos los lugares, solo o acompañado, disimulada o exagerada, desprevenida o planeada, esas carcajadas no se pueden olvidar...Y despierto, y me creo despertar allí, en mi cama, un día cualquiera de hace siete años, soñando con las risas del día anterior y me creo allí preparado para levantarme nervioso, con el recuerdo de vestirme sonámbulo y salir a unas calles recién construidas, y mirar al cielo y ver que este aún está durmiendo tapado con sabanas moradas y almohadas de estrellas. Y sentir, y respirar los cientos de voces, de alientos tras los azules barrotes de la mejor de las prisiones, y vuelvo a despertar y me creo allí en mi cama tras haberme reído como ayer, y despierto aquí a miles de kilómetros. Hoy me reí como entonces,  y si, fue en sueños y a pesar de todo, no voy a desprenderme de ellos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario