miércoles, 26 de noviembre de 2014

La primera nieve

Aquí estoy otro día más y siguen pasando. La nieve ya cayó por primera vez sobre mi ropa, aquella tarde mire al cielo oscuro y sonreí al pensar en las veces en los que aquellos livianos copos me vestirían de blanco. Hacía frío, mucho frío y me costaba respirar pero en aquel momento me sentía bien. Sobre la ropa del día anterior la camisa y el pantalón de deporte asomaban, "jugar al tenis mientras nieva, quien tendría el valor de algo así".  Finalmente llegué y apenas podía empuñar la raqueta, los dedos no estaban allí, no los sentía, el viento venia helado, cargado de ganas tras tantos meses de descanso, sentía que nos echaba de allí, no se podía estar, no quería a nadie pisando su suelo. Pero allí estábamos, y tenía la sensación de que era más el aguantar, el disfrutar, el saber que no había limite lo que nos hacía seguir golpeando, y a cada golpe el blanco sobre el azul se hacía mucho más evidente. El suelo sobre nuestros pies empezaba a resbalar y ya no era seguro pero seguimos como si el sol brillase sobre nuestras cabezas hasta que el tiempo supo admitir su derrota, los pocos copos que caían lo hacían de manera tímida hasta que lo dejaron de hacer, y sonreímos y me sentí libre. 
Y es que aquí no es fácil sonreír y ser libre,  uno mira las caras y lo ve, los rostros  dibujan sonrisas que confunden su trazo y reflejan la tristeza, el trabajo, los problemas, la distancia, la vida, que todo pesa. Aquí todos llenamos lo que dejamos con algo, algunos se aferran a la promesa del amor, otros brindan por la muerte de la vida, otros se emborrachan para olvidar recordar, otros sueñan con volar sin alas, con volver y regresar, hay quienes sueñan con la vida de sus sueños, con los sueños de una vida y volver a sentir y encontrar lo que perdieron. Unos sonríen lágrimas, otros lloran sonrisas y movidos por la inercia intentan parar en medio del viaje para poder decir que se bajan y poder así continuar el trayecto. Y golpeo la bola una y otra vez devolviendo todos los reveses, todos los derechazos que apuntan al rostro y siento que la nieve empieza de nuevo a cubrirlo todo, que el frío vuelve a cortar mi respiración y que el viento vuelve a soplar, pero sabe que no me iré, que me quedaré hasta que la nieve que hoy cubre mis pies se desvanezca; y esperaré, hasta que vuelva a caer.

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