viernes, 5 de diciembre de 2014

Mi Playa



Echo tanto de menos lo que no hice y lo que no haré, que cada vez que cierro los ojos me veo haciéndolo. Sin más bandera que una playa, preocupándome solo en respirar y solo pensar al acostarme de qué color lucirá el mar al amanecer, o qué me encontrare debajo del agua al día siguiente. Hace poco dije que no tenía sentido vivir en dos mundos, que uno no puede estar en dos sitios a la vez en medio de preocupaciones que vienen en direcciones opuestas, pero que hay del mundo que se abre cuando se cierran los ojos, ese en el que pasamos la vida entera. Dónde quedan mis pisadas en la arena, los susurros de las olas en mis oídos, los rayos del sol desvaneciéndose en mi rostro. Dónde fue el abrazo salado del agua contra mi cuerpo, qué del sentir que no hay nadie a tu alrededor, que vayas donde vayas te sientes libre, que todo va y viene con la marea y que aunque sepas que todo vuelve al principio sabes que nunca vuelve a ser igual. Y sentarse en los pies del océano sintiendo como tu cuerpo se mece con el viento bajo el azul del cielo, y mirar al más allá, al horizonte durante horas y no ver nada y saber que no tienes nada delante, que aquella marea romperá todas las barreras. Y te doy todo lo que quieras pero quítame estos muros color crema de mi alrededor y déjame estar allí andando sin chocarme con nada, calla este dichoso ruido que hace la calefacción con el graznido de las aves, moja mi título, mi agenda, mis trabajos llévatelos lejos con tu levante y tráeme la libertad, te doy el inglés, todo lo que sé es tuyo, solo necesito las notas de mi guitarra arrastradas por tu brisa. Arráncame estos ojos que mienten y déjame que mire lo que quiero ver, no quiero barras y estrellas quiero la luna y las estrellas, las verdaderas, no quiero el rojo de mi sangre ni el amarillo del oro, solo pido la arena y el mar como tesoro. Déjame salir de aquí, de esta locura de vida que día tras día me roba la energía, déjame dar el paso, cruzar la raya y volver al lugar donde siempre quise estar, en la que es mi casa, en mi playa donde poder cerrar los ojos y no ver por fin nada.

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