jueves, 8 de febrero de 2018

Budapest - Múnich (6)


La noche hacía rato que había caído y ya no había rastro de Hungría, consulté el reloj y cavilé que faltaba algo más de una hora para llegar a nuestro destino. El tren humeaba y las voces habían dejado paso a un murmullo y a algún que otro ronquido. Y fue en el preciso instante en el que el tren volvía a parar y yo empezaba a cerrar mis ojos cuando un sonido de puertas que se abrían, pisadas de botas y gritos en una lengua desconocida rompían el silencio de la noche. De entre aquellas palabras escupidas logré identificar dos: “policía” e “identidad”.

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